martes, 18 de septiembre de 2007

HISTORIA de los MOTES

Todo arranca de una necesidad de conocer a la persona de quien se habla.
En un principio, en las ciudades pequeñas era normal conocer a todos sus habitantes, únicamente por su nombre de “pila”; pero el número de ellos va en aumento, gracias a su natalidad y a las inmigraciones, procedentes de otras villas menos prósperas, haciendo cada vez más difícil conocer ya a la persona por su nombre y máxime cuando el abanico de éstos era tan escaso, produciéndose cada vez más repeticiones.
Ante esta circunstancia aparecen los apellidos, como un sobrenombre que se le añade al del individuo
¿Cuál fue la historia de esta aparición?
En sus primeros momentos, y ante la necesidad de conocer al individuo del que se habla, se le añadían características diferenciadoras; así, se le unen distintivos como pueden ser el color del pelo: Luís “el rubio”; o el lugar de procedencia: Juan “de Ávila”; o bien el oficio que practicaban: Pedro “el herrero”. De esta circunstancia y conociéndolos ya por su nombre y características, u oficio, o lugar de procedencia,…; se une el nombre de pila a este distintivo quedando como apellido: así Luís Rubio; Juan Ávila; o bien, Pedro Hierro;… . que al casarse, se les unen en sus descendientes el apellidos del padre y de la madre, dando origen a al actual forma de conocer a una persona a través del nombre y los dos apellidos.
A nivel de registro civil, no presenta problemas, pero una vez que los habitantes de esa villa van en aumento, y se le añade la circunstancia que hay muchas uniones matrimoniales dentro de ella; los apellidos empiezan a repetirse y comienzan a coincidir personas con el mismo nombre y los dos mismos apellidos, ante ésto, comienzan en estas pequeñas ciudades “el apodo”, como medio de distinción entre personas.
Cabría preguntarse, ¿el apodo comienza como los apellidos y daría origen al tercer apellido del individuo?.
En un principio surge de la misma manera que el apellido y podría dar lugar a ello, (ya ha dado origen si no en el Registro Civil, si en las guías de teléfono de alguna que otra localidad, en las que llevan incorporado el mote del individuo); pero no será así, ya que cada vez hay más matrimonios en el que los conyugues son de distintas ciudades y distintas zonas entre sí, produciendo una variedad de apellidos con los cuales les hacen diferenciarse a unos de otros y por lo tanto no es necesario ese sobrenombre de identificación.
Lo que si es cierto que el mote existe y sigue existiendo, no ya últimamente por necesidad, sino por tradición en la familia y a manera de broma hacia ese individuo, sin que en realidad hiciese falta para identificarlo.

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